miércoles, 3 de diciembre de 2008

“De Chica Quería ser Puta” Tanto el título como la portada llamaron la atención y le pregunté a la mujer de la librería si me lo recomendaba: “Sí, es buenísimo léelo te va a gustar” sin saber a ciencia cierta si aquello fue halago u ofensa, guardé el libro en la canastilla junto con otros cuatro, me dirigí a la caja y salí muy feliz con mi bolsota amarilla llena de textos y separadores gratis.

Fue el primero que leí de la colección de literatura erótica de la cual me había hecho. Pensé en cómo es el destino cuando generalmente un@ entra a las librerías buscando cierto tema y sale con seis libros de otro completamente diferente. En este caso, yo iba buscando ciencia ficción escrita por mujeres pero terminé con un montón de historias cachondas o que intentan serlo. Todavía (ahí sí como burla) la vendedora me dijo algo así como “Uy, vas a terminar pervertida”. Ni hablar, la gente todavía no se acostumbra a hablar de sexo, o a escuchar sobre sexo o a leer sobre sexo. Mucho menos si se encuentran con un libro como este…

Realmente malo, tan malo que cualquier telenovela ya no Televisa o TV Azteca sino de Productoras Patito la superaría. No se usted amable lector-a pero ya estoy harta de historias donde la mujer se somete, se humilla, o peor aún, se siente sola y vacía por no tener una pareja. Elena Sevilla no solamente nos ridiculiza a las mujeres, sino que presenta un lado absurdo, de un mundo más absurdo todavía.

El libro es la trama de cinco mujeres, cuatro adultas y una adolescente, solas que comparten edificio. Cada una con problemas existenciales, sexuales, amorosos, laborales, familiares… vaya, solamente leemos problemas. Perdónenme, pero ni en la tarde más gris de café con mis amigas se derraman tantas culpas. Y ahí encontramos el estereotipo de la mujer sufrida que necesita platicar sus traumas a cualquiera que se le cruce. Primer golpe en el estómago.

Luego me doy cuenta: las historias no tienen conexión, no hay principio ni fin, ni siquiera de la protagonista, quien por cierto es una mujer que nos cuenta cuánto ha trabajado para tener un piso medio de lujo cerca de la plaza principal de Coyoacán (donde por cierto las rentas son carísimas y ella lo paga con salario de secretaria ¿O sea cómo?). Relata un mal amor en su juventud, una madre injusta, un hijo perdido, un divorcio doloroso, una espera eterna. Mientras tanto yo solo esperaba el final de la tortura para saber si le daban una vuelta de tuerca al libro o llegaba el perro de la mala suerte.

Insisto, no me gusta ver a mi género humillado de tal manera, con tantos estereotipos: la mujer feliz en su trabajo pero incapaz de llevarse bien con su hija; la amante de muchos hombres, supersticiosa e incapaz de tener una relación estable; la solterona cuya única meta es vestirse de blanco; la niña embarazada por una violación que muere por un mal legrado. Todo adornado por el gris del DF y el vacío.

El papel de la mujer merece mucho más que permanecer a… Me gustan las historias de personajes femeninos decididos, valientes, sensuales y libremente sexuales, en cierta forma rebeldes, capaces de sentir tantas cosas al mismo tiempo, cuyos complejos tengan razones y no marcas de ropa. Ya no quiero protagonistas de historias cursis o caricaturas.

En fin, el libro se quedó muy lejos de un título que tiene mucho para explotarse y dos o tres frases que más que importantes, resultaron cómicas. Seguiré con la tarea autoimpuesta, si alguien tiene títulos interesantes estoy abierta a sugerencias. Mi conciencia de lectura me remuerde al llegar a fin de año sin un libro memorable….

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